Residentes conversan con una responsable sobre las condiciones de la residenciaGestionar correctamente el ingreso de una persona mayor en una residencia es un factor crucial para garantizar una transición cálida y segura hacia esta nueva etapa de la vida.

Una buena gestión en este proceso comienza desde el primer contacto con la residencia. En este momento, si es posible, es importante que la persona que ingresará acompañe a los familiares que realizan la búsqueda y las gestiones, para reducir la ansiedad y la incertidumbre.

El momento del traslado es una experiencia que tiene un alto cargo emocional, ya que supone un gran cambio vital, por lo que, como centro residencial, es esencial ofrecer información detallada tanto a familiares como al futuro o futura residente sobre las instalaciones, los servicios y los programas de atención, así como establecer una comunicación abierta y transparente. Esto permite disipar temores y generar confianza en el proceso de cambio.

La gestión del ingreso debe incluir una participación de todo el equipo técnico desde el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP); recogiendo las preferencias, experiencias o vivencias de la persona para favorecer la transición y ofrecer una atención personalizada.

La adaptación de los mayores a la residencia

La adaptación al nuevo entorno puede resultar desafiante, especialmente para aquellos que han vivido gran parte de su vida en sus hogares. Una gestión efectiva implica la creación de programas de bienvenida que integren a los nuevos residentes en la comunidad; fomentando la interacción social y proporcionando actividades adaptadas a sus intereses y necesidades.

Residentes bailan en el comedor de la residencia

La participación de los familiares en esta primera etapa es fundamental y ayudará a generar un vínculo que permita el acompañamiento, un espacio de escucha, de libre comunicación y de soporte mutuo. La familia debe sentirse parte activa del proceso y que cuenta con el apoyo de un profesional de referencia.

La formación continua del personal de la residencia es clave para asegurar una atención de calidad. La sensibilidad hacia las necesidades específicas de cada residente, así como la empatía y el respeto, son fundamentales para construir relaciones sólidas y fomentar un ambiente acogedor.

En conclusión, la importancia de una buena gestión en el ingreso y la adaptación de las personas mayores en residencias no puede subestimarse. En MGS somos plenamente conscientes y trabajamos para que la transición a nuestras residencias sea cálida y segura no solo contribuya al bienestar de nuestros residentes, sino que también alivie las preocupaciones de las familias, estableciendo las bases para una experiencia en la que la calidad de vida y el cuidado son prioritarios.

 

Irene González

Trabajadora Social